viernes, 4 de noviembre de 2011

LAS ELECCIONES generales desde el 15-M - Carlos Taibo




Las elecciones generales españolas previstas para el 20 de noviembre son, en principio, un regalo para el movimiento 15-M. Y lo son por una razón fácil de entender: están llamadas a permitir que se recree un escenario similar al que permitió el nacimiento del movimiento en mayo, cuando surgieron manifestaciones y acampadas al calor de unas elecciones autonómicas y municipales lastradas por la sordidez y la tristeza. El 15-M va a disponer, en otras palabras, de una nueva oportunidad para lanzar sus dardos críticos ante lo que significa, por encima de todo, la aparente confrontación que protagonizan los dos grandes partidos.
 
Si ésa es la cara positiva de lo que se acerca, ¿no hay motivos para recelar, sin embargo, de lo que para el 15-M supone la convocatoria electoral del 20 de noviembre? Hay como poco uno, singularmente inquietante: el riesgo de que al amparo de aquélla proliferen, en el movimiento, las divisiones internas y se abran heridas en caso de que la discusión correspondiente no se administre de manera inteligente. Porque hay que partir de un hecho fácilmente certificable: dentro del 15-M son muy variadas las lecturas en lo que se refiere a lo que debe hacerse con ocasión de las elecciones generales. Mientras unos defienden fórmulas de abstención activa, hay quien se inclina por postular el voto en blanco o el voto nulo, no falta quien señala que lo suyo es respaldar a opciones políticas concretas y, en suma, menudean quienes se contentan con demandar que no se apoye a ninguno de los dos grandes partidos.

Bien está que dentro del movimiento se debatan esas diferentes opciones. Pero conviene mantener a aquél lejos de cualquier voluntad de pronunciarse expresamente por alguna de ellas (horizonte que, por lo demás, y habida cuenta de la disparidad de posiciones, parece poco hacedero, sean cuales sean las formas de toma de decisiones que se apliquen). Esto al margen, lo saludable es que el 15-M no se convierta en un teatro de difusión de los mensajes de unos y otros, tanto más cuanto que la trifulca correspondiente se antoja un escenario muy propicio para infiltraciones desde el exterior. Salta a la vista que nos debe importar más, mucho más, el movimiento que las elecciones que el sistema nos regala.

Algo hay que decir, con todo, de lo que sucede del otro lado del espejo, del lado de los partidos. Es lógico que éstos, o algunos de éstos, intenten chupar imagen del movimiento. A veces ocurre, sin embargo, que lo lógico se convierte en una fuente de abrasiva manipulación. Me limitaré a recordar al respecto que entre quienes concurren a las elecciones del 20 de noviembre hay un puñado de candidaturas que estarían reclamando para sí una legitimidad que nacería de su presunta vinculación con el 15-M. Me atrevo a adelantar que en la mayoría de los casos lo son de personas que de siempre han trabajado por horizontes muy distintos de los que inspiran al movimiento, algo que convierte en lamentable su iniciativa de estas horas.
 
Me veo obligado a señalar, por lo demás, que la lógica de los partidos es inequívocamente diferente de la del movimiento: no hay partidos asamblearios que en su vida cotidiana den rienda suelta a la autogestión, la democracia directa y el cuestionamiento activo de los liderazgos. O al menos no los hay entre quienes concurren a unas elecciones que reclaman la delegación de la capacidad de decisión en unos pocos, y ello por mucho que semejante tensión se intente corregir con unas u otras medidas. Entiéndase bien lo que quiero decir: no es ahora mi propósito contestar lo que significan los partidos que están, o se declaran, próximos al movimiento. Me contento con señalar que son otra cosa muy diferente.
 
Las elecciones no configuran el futuro del movimiento del 15 de mayo. Otorguémosles un relieve limitado. Aprovechémoslas para señalar muchas de las miserias del orden existente, respetemos a quienes lo merecen y, sin más, dejémoslas pasar. Que nos queda mucho trabajo.

2 de noviembre de 2011

jueves, 3 de noviembre de 2011

LA REVOLUCIÓN en el pueblo o la democracia participativa a diario - Jean-Louis Bato




Vandoncourt es un pueblecito de la Región del Franco Condado con una población que ronda los 700 habitantes. Desde comienzos de la década de los setenta para acá, sus vecinos decidieron gobernarse conforme a un modelo de democracia directa. Lo que sigue es la traducción de un artículo de Jean-Louis Bato en el que se narra el proceso. El texto original puede leerse AQUÍ.


Érase una vez un pueblecito construido en la falda de una montaña jurásica, a cuatrocientos o seiscientos metros de altitud y a sólo doce kilómetros de distancia de Sochaux. Un viejo pueblo de unas seiscientas almas, del que los hombres salen a trabajar. Del que los hombres salen… definitivamente. Los jóvenes abandonan no sólo la ciudad-dormitorio, sino también la ciudad-geriátrico. Cada vez son menos.

Como otros miles de pueblos de Francia, Vandoncourt dormita. La imaginación –y es lo menos que se puede decir- no está aquí en el poder. En Vandoncourt hay un Consejo Municipal, como en todas las comunas de Francia. Los electores oyen hablar de él regularmente: cada seis años. E incluso lo eligen. Al parecer, el Consejo, defiende los intereses comunales. Es lo que proclaman, en su profesión de fe, los candidatos, y la única información que comparten con sus conciudadanos… Cada seis años. El alcalde administra como un padre de familia y zanja las discusiones como un autócrata. Si hay conflicto, es él quien decide; y el Consejo lo ratifica cada trimestre. Él solo, o casi, sabe determinar lo que es bueno para la población… y también lo que no lo es.

En Vandoncourt ya no hay domingos, ya no hay buen pan, ya no hay pueblo. A casi todos los pueblos de antaño los ha matado el éxodo rural. También la escuela se muere. Los maestros no quieren quedarse.

De ahí parte precisamente la rebelión en 1969. In extremis, los padres crean una asociación; quieren que los elegidos participen en la renovación del pueblo. Comenzando por la escuela, que se desea sin muros, sin trampa. Una auténtica escuela del pueblo. Aparece un equipo de animación, gracias al impulso de algunos retornados que han pasado varios años en África. Ayuda al Tercer Mundo, Navidades para los niños empobrecidos, veladas dedicadas a los viejos, veladas de las naciones, en las cuales los extranjeros del pueblo, suizos, árabes, italianos y españoles presentan danzas e historias de su país. Fiestas a la vez folclóricas, gastronómicas y antirracistas. El pueblo hierve de repente de vida, de actividad.

¿Y qué pasa en el municipio? ¿Continúan con su gestión, como si nada pasase? Aún peor: este renacimiento les irrita.

En consecuencia, el equipo de animación decide presentarse a las elecciones municipales de 1971. Se lanza un cuestionario destinado a un centenar de personas elegidas en el pueblo en función de su pertenencia a diferentes comunidades (hombres, mujeres, jóvenes, viejos, profesionales liberales, obreros, campesinos, etc.). El cuestionario tiene que ver con la vida en el pueblo, con la animación cultural, la participación de la juventud en la toma de decisiones, los vínculos entre las distintas asociaciones, la administración del pueblo y “nuestra opinión sobre su porvenir”. Se recogen setenta y dos respuestas a los cien cuestionarios distribuidos. Dichas respuestas son anónimas y la síntesis derivada de ellas constituye un programa coherente que, aún hoy en día, sigue siendo la base de la acción municipal en Vandoncourt. El nuevo eslogan para la campaña electoral dice: ‘Votar por nuestros candidatos es votar por vosotros’.

Y es así como un equipo totalmente nuevo, en seguida reforzado por los jóvenes y por quienes animan las asociaciones, entra en el Ayuntamiento.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿QUÉ ES la economía? - Rosa Luxemburgo (1912)


Rosa Luxemburg o Róża Luksemburg, más conocida por su nombre castellanizado Rosa Luxemburgo (Zamosc, Imperio ruso, 5 de marzo de 18711 – Berlín, Alemania, 15 de enero de 1919), fue una teórica marxista de origen judío. Militó activamente en el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), hasta que en 1914 se opuso radicalmente a la participación de los socialdemócratas en la I Guerra Mundial, por considerarla un "enfrentamiento entre imperialistas". Integró entonces el grupo internacional que en 1916 se convirtió en Liga Espartaquista, grupo marxista que sería el origen del Partido Comunista de Alemania (KPD). Al terminar la guerra fundó el periódico La Bandera Roja, junto con el alemán Karl Liebknecht. Sus libros más conocidos, publicados en castellano, son Reforma o Revolución (1900), Huelga de masas, partido y sindicato (1906), La Acumulación del Capital (1913) y La revolución rusa (1918), en el cual critica constructivamente a la misma.

I

La economía es una ciencia muy particular. Los problemas y las controversias aparecen apenas se da el primer paso en esta rama del conocimiento, apenas se plantea la pregunta fundamental: de qué trata esta ciencia. El obrero común, que tiene sólo una idea muy vaga de qué es la economía, atribuirá su falta de conocimiento a una deficiencia en su educación general. Pero en cierto sentido comparte su perplejidad con muchos estudiosos y profesores eruditos, que escriben obras de muchos tomos sobre el tema de la economía y dictan cursos de economía a los estudiantes universitarios. Parece increíble, pero es cierto: la mayoría de los profesores de economía tienen una idea muy nebulosa del contenido real de su erudición.

Puesto que es común que estos profesores galardonados con títulos y honores académicos trabajen con definiciones, es decir, que traten de expresar la esencia de los fenómenos más complejos en unas cuantas frases prolijamente elaboradas, hagamos un experimento, tratemos de aprender de un representante de la economía burguesa oficial de qué trata esta ciencia. Consultemos en primer lugar al decano del mundo académico alemán, autor de una inmensa cantidad de mamotretos sobre economía, el fundador de la llamada escuela histórica de la economía. Wilhelm Roscher.74 En su primera gran obra, titulada Principios de economía política, manual y texto para hombres de negocios y estudiantes, publicada en 1854, pero que ha conocido desde entonces veintitrés ediciones, leemos en el capítulo 2, parágrafo 16: “Por ciencia de la economía nacional o política entendemos aquella ciencia que trata de las leyes del desarrollo de la economía de una nación, o de su vida económica nacional (filosofía de la historia de la economía política, según von Mangoldt). Al igual que todas las ciencias políticas, o ciencias de la vida nacional, estudia, por una parte, al hombre individual y por la otra extiende su campo de investigación al conjunto de la humanidad.” (p. 87.)

¿Comprenden ahora los “hombres de negocios y estudiantes” qué es la economía? Pues, la economía es la ciencia que estudia la vida económica. ¿Qué son los anteojos de carey? Anteojos con marco de carey, desde luego. ¿Qué es un asno de carga? Pues, ¡un asno con una carga sobre su lomo! En realidad, éste es un buen método para enseñarles a los niños el significado de las palabras más complejas. Es de lamentar, sin embargo, que si no se entiende el significado de las palabras de nada servirá que éstas se ordenen de tal o cual manera. [LEE EL TEXTO COMPLETO]




DOCUMENTAL SOBRE ROSA LUXEMBURGO


martes, 1 de noviembre de 2011

EL 15-M... ¿un movimiento anticapitalista, un proyecto de autonomía? - Carlos Taibo.



53. ¿TIENE SENTIDO IMAGINAR QUE EL MOVIMIENTO SE CONVIERTA EN UNA ACTIVA RED DE AUTOGESTIÓN QUE DESPLIEGUE UN ORGULLOSO PROGRAMA ANTICAPITALISTA?

Hay un cuarto y último horizonte, que es el que al autor de estas líneas le gustaría que cobrase cuerpo. Remite a la consolidación de una activa fuerza social que, desde perspectivas orgullosamente asamblearias y anticapitalistas, antipatriarcales, respetuosas de los derechos de las generaciones venideras e internacionalistas, apueste por la autogestión generalizada e inevitablemente se abra a las aportaciones que deben llegar de sectores de la sociedad que todavía no han despertado. Esa fuerza, que habría de acoger en su seno, claro, al movimiento obrero que todavía planta cara al sistema, provocaría probablemente el alejamiento de una parte de quienes en inicio se incorporaron a manifestaciones y acampadas.

Son dos los argumentos que pueden aportarse en provecho de la materialización de este cuarto horizonte: si, por un lado, en muchas de las asambleas realizadas hasta hoy se han revelado por igual una sorprendente madurez y una más que razonable radicalidad en los enfoques -se ha pasado a menudo, y retomemos un argumento ya utilizado, de la contestación de la epidermis que suponen la corrupción y la precariedad a la del corazón del capitalismo, la explotación y la alienación-, por el otro, y tal y como se ha señalado unos párrafos más arriba, hay que dar por descontado que nuestros gobernantes van a seguir en sus trece, esto es, no van a modificar un ápice el guión de sus políticas. El hecho de que hayan decidido morir al servicio del capital mueve audazmente, en otras palabras, nuestro carro. Y es que ni siquiera en estas horas parecen haberse percatado de lo que está ocurriendo: su sumisión a la codicia de un@s poc@s ha hecho que much@s más de los que esperaban empiecen a hacerse las preguntas pertinentes. Su gigantesco montaje, que tan eficiente nos parecía, se ha desmoronado, siquiera solo sea parcialmente, en unas pocas semanas. Así los hechos, y aunque l@s escéptic@s no faltan, obligado parece recordar -volvamos sobre el argumento- que el escenario en el que nos movemos es claramente preferible al que se hacía valer el 14 de mayo.
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lunes, 31 de octubre de 2011

DECRECIMIENTO: Nicholas Georgescu-Roegen


Nicholas Georgescu-Roegen, quien al nacer recibió el nombre de Nicolae Georgescu (Constanţa, Rumania, 4 de febrero de 1906 – Nashville, Tennessee, 30 de octubre de 1994), fue un matemático rumano, estadístico y economista, mejor conocido por su obra de 1970/1971 La ley de la entropía y el proceso económico (The Entropy Law and the Economic Problem, en el original en inglés), en el cual se establecía la visión de que la segunda ley de la termodinámica gobierna los procesos económicos, es decir, que la "energía libre" utilizable tiende a dispersarse o a perderse en forma de "energía restringida". Su libro se considera la obra fundacional en el campo de la termoeconomía. Fue el primer economista que habló de termodinámica y entropía. (LEER ARTÍCULO COMPLETO EN WIKIPEDIA)



Ningún sistema económico puede sobrevivir sin un aporte continuo de energía y de materia… Incluso si todos los desechos pudieran reciclarse, la disipación de la materia impediría que el fondo de capital se mantuviese constante.

Cualquier sociedad industrial se topa con una accesibilidad decreciente a la materia-energía que necesita. Si esta circunstancia no se compensa con innovaciones tecnológicas, necesariamente ha de incrementarse el capital y las gentes han de trabajar más, a condición de que la población se mantenga constante. En esta perspectiva, existe un límite tanto de la capacidad de trabajar como de la necesidad de sustento y de bienestar. Si bien las innovaciones equilibran la accesibilidad decreciente, el capital no puede permanecer constante, aunque sea en un sentido poco definido. La mayor dificultad reside entonces en la imposibilidad de que las innovaciones prosigan indefinidamente.

Los progresos tecnológicos, que tanto se nos venden y alaban en nuestra época, no deberían cegarnos. Desde el punto de vista de la economía de los recursos terrestres –base del modo de vida industrial de la humanidad-, la mayor parte de las innovaciones representan un despilfarro de baja entropía. A este respecto, que se tiren cuchillas de afeitar cuando pierden filo o que se arrojen a la basura montañas de fotocopias sin merecer siquiera un vistazo, es poca cosa en comparación con la mecanización de la agricultura y el recurso a la “revolución verde”. Que haya automóviles, carritos de golf, cortadoras de césped, etc., “más grandes y mejores” significa forzosamente que se da un agotamiento de los recursos y una polución “más grandes y mejores”.

Es esta manía del crecimiento a la que John Stuart Mill y los defensores modernos del estado estacionario quieren poner fin. El problema es que, en cierta manera, razonaron como si la negación del crecimiento tuviese que desembocar en un estado estacionario. Probablemente, su condición de economistas les impedía pensar también en un estado de decrecimiento. Ahora bien, merece destacarse que la mayoría de los argumentos a favor del estado estacionario militan, todavía mejor si cabe, a favor de ese otro estado.

Como el propio Daly reconocía, la tesis del estado estacionario no nos dice nada ni sobre la importancia de la población ni sobre el nivel de vida. Un análisis termodinámico, en cambio, resalta una vez más que el tamaño deseable de una población sería aquel que pudiera sostenerse gracias a una agricultura exclusivamente orgánica.

Con todo, la tesis de John Stuart Mill nos ofrece una gran lección: “La lucha por el éxito…, que pasa  por la saturación, por pisotear, avasallar y aniquilar a los demás, y que caracteriza a la vida social actual” –por utilizar sus propios términos- debe concluir.

Para realizar este sueño, podríamos comenzar con un programa bioeconómico mínimo, que debería tener en consideración no solo la suerte de nuestros contemporáneos, sino también la de las generaciones venideras. Durante demasiado tiempo, los economistas han predicado a favor de la maximización de nuestros propios beneficios. Ya va siendo hora de que se sepa que la conducta más racional consiste en minimizar los desechos. Toda pieza de armamento, al igual que todo gran automóvil, significa menos alimentos para los que hoy en día pasan hambre y menos arados para ciertas generaciones futuras (por muy alejadas que nos parezcan) de seres humanos semejantes a nosotros.

Lo que más necesita el mundo es una nueva ética. Si nuestros valores son justos, todo lo demás –los precios, la producción, la distribución e incluso la polución- debe serlo también. Al principio, el hombre se esforzó (al menos en cierta medida) por observar el mandamiento: “no matarás”; y más tarde, “amarás al prójimo como a ti mismo”. He aquí el mandamiento de nuestra era: “amarás a tu especie como a ti mismo”.

A pesar de todo, dicho mandamiento no podrá poner fin a la lucha que la humanidad mantiene contra el entorno y contra sí misma. El deber de los académicos consiste en contribuir a atenuar esa lucha y en no engañar a los otros con ideas que escapan al poder de la ciencia de los hombres. Con humildad, tal es la responsabilidad que enseña la bioética de Van Reusselaer-Potter.

(Extracto del libro Demain la décroissance)

* FUENTE

DOCUMENTAL SOBRE GEORGESCU-ROEGEN (FR.)

Décroissance : Hommage à Nicholas Georgescu-Roegen from Décroissance - Degrowth on Vimeo.